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Tu mente, que es un pequeño universo, ha de integrarse y unificarse con la regla natural del gran Cosmos. El Universo entero existe en mi interior, y yo me encuentro en el Universo y soy parte de Él. 

                                                                                                            Mikao Usui Sensei

Reiki es una técnica de origen japonés exportada a occidente por Mikao Usui y que ha ayudado a millones de personas a aliviar y sanar las distintas dolencias que en la vida diaria se convierten para nosotros casi en cotidianas y que nos acompañan día a día, haciendo nuestra existencia a veces penosa, otras veces muy dolorosa y que en ocasiones nos impiden desarrollarnos correctamente como seres sociales. En Reiki se utiliza la energía Universal (Rei) y armoniza dicha energía en el interior de nuestro cuerpo (ki).

No es un sustituto de la medicina, pero interviene favorablemente en los procesos de curación haciendo que la sanación de enfermedades corporales y espirituales sea más rápida.

Reiki no esta reñido con ninguna creencia religiosa porque no sigue religiones ni filosofías, nada más armoniza los niveles energéticos logrando que nuestro cerebro tome conciencia de las situaciones que producen nuestro mal estar y se ocupe de cada rincón de nuestro cuerpo curando así a la gente de infinidad de  dolencias.

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Reiki ofrece muchos beneficios, algunos muy concretos como aliviar dolores crónicos (reumatismo, artrosis, artritis, migrañas, lumbalgias o dolores menstruales), además de ayudar en el proceso de curación de lesiones, como la cicatrización de heridas o lesiones óseas.

Reduce la inflamación producida por esguinces, desgarros musculares y similares. Además, refuerza el sistema inmunológico haciendo que el cuerpo pueda luchar contra enfermedades virales, o contra infecciones como la gastroenteritis, la otitis, la dermatitis, etc.

Quizá uno de los aspectos más importantes a la pregunta ¿para qué sirve el reiki? es, precisamente, la influencia sobre nuestro sistema inmunológico, pues como esta técnica equilibra los campos energéticos y espirituales de las personas, promueve en general el mantenimiento de la fortaleza física en el momento de afrontar tanto dolencias existenciales (como puede ser una depresión) como enfermedades más graves, como el cáncer, pues las personas que se han sometido a sesiones de Reiki han aguantado mejor las sesiones de quimioterapia.

Cuando alguien recibe una sesión de Reiki, entra en un estado de relajación profunda, en el que logra una mayor serenidad y tranquilidad (de allí que trastornos como la depresión cedan, y estas personas comiencen a ver en perspectiva su vida y sus problemas, consiguiendo muchas veces soluciones), además de un conocimiento de sí mismo mucho mayor. Todo esto proporciona más felicidad, y cuando la mente y el espíritu están felices, el cuerpo responde con buena salud.